¡No juegues con los santos!

el_yoyo Posted:
Mayeya, no quiero que me engañes,
Respeta los collares,
No juegues con los santos.
- ¡A mi ninguna mujer me quita un hombre! Primero muerta que despretigiá… yo no se cómo Bobby se atrevió a tanto…
Coño, que en este solar siempre hay una jodedera distinta, cuando no es una bronca, es un borracho o alguien que cogen rascabuchando, usando los espejuelos de palo y ahí mismo se forma el dale al que no te dio. ¡¿Será posible que no se pueda vivir en paz en este jodío solar?! Esa negra lleva dando gritos desde hace dos meses. Cuando menos te lo imaginas, en medio de la novela, o la película del sábado entra como una tromba y tienes que oirle la tángana… que si esto no se va a quedar así, que me le voy a embazar en la casa y le voy a partir la vida… Total, no sé a que tanto aspavientos: el tal Bobby, el que era su marindango, se la dejó en los callos por una Yuma. El tipo le jugó la mundial, la durmió sabroso y cuando la negra se vino a enterar ya el tipo estaba aterrizando en Roma y dicen que le robó un billete larguísimo hecho por la negra a base de trabajos de Santería. Desde entonces tenemos que aguantar día tras día la descarga de esta señora. La pobre, se ve que lo quería, lo llevaba bien y le daba todos los gustos, pero es muy posesiva. Decía que tipo se iba a morir a su lado, o lo mataba. Yo no sé como mi primo se tiró en esa…
- Manuela, tumba, tumba la muela esa ya vieja. Métetelo en la cabeza: El Bobby partió. Está en el Yuma hace rato. ¿Ok? No sigas amargándote la vida y jodiéndonos la existencia con esa historia.
- Na´ mijito ¿tú puedes creer que no? Eso no se va a quedar así. Tú no ves que yo soy Manuela en La Habana y a mi ninguna puta barata me levanta un macho y mucho menos una Yuma vieja… ¡ay, pero tú verás, allá me le aparezco y le arranco el corazón!
- No jodas Manuela. Si Bobby arrancó con todo y ahora no tienes donde caerte muerta! Ya tumba, tumba la talla fula esa vieja.
- Recuerda que te lo estoy diciendo hoy. Eso no es va quedar así. Yo soy hija de Oyá, la dueña del cementerio. Esos dos no saben con quien se ha metío…
Esa negra siempre estuvo algo ida de la cabeza. Mira que le dije a Bobby: ¡Asere no te metas con la brujera que te vas a salar la vida! Pero el tipo no me hizo caso, se la templó y se metió a vivir en su cuarto. La verdad sea dicha, la negra Manuela estaba buena. Qué digo buena, ¡Buenísima! Desde que era una adolescente y salía en calenticos y baja y chupa por todo Jesús María meneando el fambá no había hombre que no le dijera un piropo o al menos la mirara pasar y eso a ella le encantaba. A veces traía una cola de tipos varias cuadras a retortero hasta la puerta del solar. Pero hasta ahí, a pesar de su impresionante figura nadie se tiraba con la guagua andando. Porque Manuela era brujera de las malas; empezó desde muy temprano, desde casi niña hacía amarres con huesos de muertos o dejaba impotente al macho más caliente con polvos preparados con quién sabe que cosas…
- Solavaya Bobby, con tantas mujeres buenas que hay en La Habana pa´ qué tú tienes que fijarte en esa jeva?
- Porque me gusta asere. La negra esa me gusta y se mueve bien. Además, yo no creo en amarres, ni trapos rojos, ni en la madre que me parió ¿Tú sabes en lo que creo yo? ¡En veinte fulas en el bolsillo! Esos son mis santos y la negra hace eso y mucho más de ahora pa´horita. Estáte quieto y déjame a mí que yo se lo que estoy haciendo.
Varios meses después los escándalos de Manuela ya eran parte de la banda sonora del solar, como la mesa de dominó, la música alta de Juanito o las palomas en el techo.
Lo recuerdo como si fuera hoy. Era una noche de sábado para domingo, algo fría. La gente se había ya recogido a ver la película del sábado y yo había llevado a una jevita a mi casa aprovechando que los viejos se había ido a visitar a mis hermanos a la escuela al campo y me habían dejado solo… absolutamente solo. Había preparado el ambiente lo mejor que podía, pasé por el banco de películas y me traje dos cintas a casa (un clavo romántico y pa´ rematar, un pellejo). Estábamos ya los dos de lo más acaramelados, medio desnudos sobre el sofá. Yo la besaba cuando ella me interrumpió inquieta:
- ¿Qué fue eso?
- ¡Ah qué se yo! Debe ser el gato del vecino o el motor del agua que…
Un gruñido, como de un animal de gran tamaño, llenó claramente la habitación..
- Quizás un perro –dije mientras trataba de desnudarla- o alguna escena del filme que transcurre tranquilamente sin que nosotros le prestemos atención.
El gruñido se convirtió en bramido que nos hizo refugiarnos el uno en el otro de un salto. Ella se abrazaba a mí enterrándome las uñas, clamando que la protegiera. Pero, ¿qué podría hacer yo? Estaba claro que cualquiera que fuese el origen de todo, este provenía del cuarto de al lado, del cuarto de Manuela, que lanzaba en ese momento gritos aterradores y la emprendía a golpes contra la pared.
- Y ¿Esos fueron truenos?
- ¿Cómo van a ser truenos chica? Esa es la negra loca de al lado que mezcló hoy la chispa de tren con salta pa´trás y la ha cogido por mover los muebles…
El ruido ya era ensordecedor, algunos perros del vecindario, enloquecidos, se unieron con aullidos a la sinfonía. Los fantasmagóricos truenos, o lo que fuera, se hacían insoportables hasta que un portazo cambió súbitamente el panorama. Entonces se dejaron oir las risas, y los gritos, y los llantos que iban y venía por todo el pasillo…
- ¡Ay que va, yo me voy!
- ¡Cómo te vas a ir ahora chica y me vas a dejar así…
“Eso” cayó contra la puerta y casi la desprende de su lugar a base de golpes con una fuerza brutal. Se iba, se alejaba golpeando las puertas vecinas y volvía como una tromba que amenazaba con echar abajo el solar. Oí gritos de los vecinos que salían a ver qué pasaba.
Mi chica estaba blanca de miedo. Quien quiera que fuera me había jodido la noche, por eso salí cabrón a cagarme en la madre de… y entonces, cuando la vi frente a mi me quedé helado… coño, cierro los ojos y es como si la tuviera delante. Frente a mi, Manuela, medio desnuda, desgarradas las ropas, tinta en sangre, que se perdía y regresaba. Puedo jurar que no soportaba su mirada clavada en la mia, que su luz me dolía. Estaba aterrado, qué cojones aterrado, estaba cagado de miedo mirando aquella loca posesa, dando unos brincos esquizofrénicos de aquí para allá sin que nadie se atreviera a detener aquella danza con la muerte. Destrozando un pobre animal al que había sacrificado a alguno de sus santos. Así estuvo un par de minutos que a todos nos pareció un siglo antes de que alguien gritara:
- Eso es epilepsia ¡Métele una cuchara en la boca!
Ya, ¿pero quién se atreve a tocar a una brujera mientras tenía el santo montao? Nadie se movió de su puerta. Simplemente nos quedamos allí congelados hasta que ella solita empezó a perder presión y se calmó. Luego, al volver en sí entró en su cuarto sin decir esta boca es mía.
- Coño, hoy si que se le montó un santo poderoso a esa- dijo el viejo Benito, el único que se atrevió a decir algo antes de cerrar tras de sí la puerta.
A pesar que el resto de la noche transcurrió en paz, estoy seguro que nadie pegó un ojo en el solar. Era una paz demasiado cargada. Mi novia, en cuanto tuvo una oportunidad, se puso su ropa y se largó por donde mismo vino sin que hayamos llegado a nada. Pero, a decir verdad, no sé ni cuando se fue porque yo amanecí sentado en el borde de la cama sin atreverme a cerrar los ojos y quedar a solas con la imagen de Manuela danzando dentro de mi cabeza.
Eso fue en la noche del sábado como ya dije. El domingo se fue volando sin que nadie se atreviera a mencionar el incidente de la noche anterior. El lunes, como siempre, fue el peor día de la semana. Llegué a la oficina el primero. Lo hacía así para poder leer los correos electrónicos llegados de mis amigos en el extranjero, pasarlos a un disquete y desaparecerlos del disco duro antes de que llegara la gente. Pero ese lunes uno llamó la atención, lo abrí y leí lo siguiente:
De:
A:
Asunto: Mensaje urgente acerca de tu primo.
Hola,
Te escribe un amigo de Bobby. Este fin de semana ha habido una tragedia en Nápoles. Alguien se coló en su casa y destruyó todo, pero no se llevó nada, ni dinero ni joyas. La policía anda buscando a tu primo, del que nadie sabe nada. Hasta el momento es el principal y único sospechoso de la muerte de su esposa, quien fue encontrada muerta, destrozada, el pecho vacío y restos de corazón humano en la sartén en la cocina.
Yoyo ,
Genial este relato me ha encantado ,muy bien explicado y con mucho gancho .
Creo que no lo habia leido
Saludos y adelante
Angels
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