Mantenga la derecha

el_yoyo Posted:
Me ha llegado un email: No me renuevan mi contrato. Me informan que tengo trabajo sólo hasta fin de mes.
Me voy al baño, me miro al espejo, las manos me sudan. Quisiera morir.
Nunca he tenido huevos para cortarme las venas, debe doler mucho. Además ver sangre me pone malo. He probado cerrar un nudo sobre mi garganta pero la sensación de falta el aire no la aguanto. Quisiera morir pero necesitaré ayuda para eso. Mientras tanto fumo, fumo mucho.
En la tarde vuelvo a casa enclaustrado en mi mismo.
De pronto mi retrovisor se llena de un BMW cada vez más grande. Cada vez más. Advierto al conductor como si estuviese sentado en el asiento trasero de mi coche, el nudo mal hecho de su corbata y hasta el aroma de su loción de afeitar se mezcla con el aroma nauseabundo que inunda mi auto. Al principio me asustaba cuando amenazaban apartar de su camino mi maltrecho Fiat. Voy a dejarlo claro: Me caen como una pata´ en el culo los que pegan la defensa de su coche al mío en la autopista sólo para que les deje el paso libre. Con gusto apretaría el freno para ver deformarse sus caras contra el parabrisas, presos de miedo a la muerte. ¿Y yo? A mi me da lo mismo. Ya he dicho que necesito ayuda para morir.
Otra agravante es que esa corbata mal anudada la conozco. No creo que haya dos tan ridículas en esta ciudad, sería demasiado pedir. Va colgada al cuello de mi jefe y… ¡Coño! lo que fue siempre una idea malsana se va dibujando en mi cabeza con la misma nitidez que él se adueña de mi espejo retrovisor. Déjalo que se acerque, acércate cabrón. Así, un poco más.
Un tonto habría pisado el acelerador dejando marcas en el pavimento que delatasen la mala intención de su acto. Yo, lejos de abandonar el carril de la izquierda, le lancé una velada invitación a competir. Y mi acelerador y la arrogancia infinita de mi jefe hicieron lo demás.
La serenidad de su coche a ciento sesenta kilómetros por hora contrasta con este armatoste rodante donde todo vibra, todo tornillo se desenrosca, cada cristal amenaza convertirse en astillas. Abandono el carril de la izquierda y lanzo mi coche hacia una calle secundaria por la que sé ha de salir también mi jefe que me da caza de la manera más insensata.
El sonríe y traspasa el carril central. Atraviesa también el de la extrema derecha con la vista siempre puesta en mis ojos a través del retrovisor. Mis ojos en cambio van más allá; ven sus ojos y su coche nuevo, reluciente; aplastado por un camión de carga que no puede detenerse a tiempo.
Me ha llegado un email: No me renuevan mi contrato, sin embargo, me ofrecen el puesto de mi jefe tras su inesperada muerte en un accidente de carretera.
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te repito me agrada leerte…y rio…porque la casualidad no existe …es solo el buen uso,rapido y eficaz de la oportunidad…y la suerte…esa se constuye dia a dia…como decia mi abuela¡¡¡
ache pa ti mi socio, me rio con cojo…es leyendo tus blog……ojala puedas comprarte un BMW algun dia….. ahora recuerda en lo q tu miras q te maneje un chofer….suerte y otra vez ache